
La Mirada en Fuga es una muestra perteneciente al Festival +Latina, que reúne obras y miradas contemporáneas sobre la identidad y la experiencia latinoamericana.
La Mirada en Fuga propone un recorrido a través de sus prácticas artísticas, que entienden el territorio no como superficie, sino como construcción cultural, política y afectiva. Aquí el paisaje aparece como un campo expandido: se dibuja desde el desplazamiento forzado y la migración, desde la ruina y la memoria, pero también desde la ficción, el archivo y la especulación tecnológica. Lo que se representa no es la naturaleza, sino las tensiones que la atraviesan. Lo que se expone no son escenarios, sino sus relaciones.
A lo largo de este recorrido, las obras nos invitan a revisar nuestras formas de mirar, de cartografiar, de nombrar. El paisaje no está fuera de nosotros: es también nuestra proyección, nuestro deseo, nuestro conflicto. Es el modo en que damos forma al mundo, pero también el modo en que el mundo nos devuelve su mirada.
Los artistas, al dejarse influenciar por la rica diversidad de culturas e identidades plurales que subyacen en nuestros días (especialmente en contextos como Latinoamérica e Iberoamérica, donde la noción de territorio ha sido históricamente disputada, desplazada y reconfigurada) desarrollan en este campo sus propios patrones visuales y singularidades representacionales, transformando así el espacio que habitamos.
Lo humano, lo natural y lo territorial se entrelazan en este proyecto, formando un discurso que nos enseña a relacionarnos con diferentes espacialidades, porque todas las historias comienzan en un lugar (que no ha de ser necesariamente físico) y apelan a un conocimiento que nos conecta con nuestro entorno. Así, la categoría del paisaje queda potenciada, tal vez por ser el género más común y reconocible en cualquier imaginario, funcionando en este caso como un ancla cognitiva: aquello que identificamos como lugar, a pesar de que sus formas preestablecidas sean idealizadas, rasgadas o, incluso, reinventadas. Como afirma el curador paraguayo Ticio Escobar, las diferencias del mundo ya no se formulan desde un territorio delimitado ni desde el diálogo a través de fronteras, sino a partir de posiciones transitorias y sobre suelo inestable. Esto abre espacio para la memoria subjetiva, revelando que la historia de una comunidad específica puede sostener toda la historia del presente.
Este proyecto, al conectar lo humano con lo natural y lo territorial, nos invita a explorar y comprender las narrativas ocultas en los paisajes que habitamos, evidenciando las relaciones hegemónicas de discriminación o poder que se esconden en el género del paisaje y, por ende, transformando nuestra percepción y relación con el mundo que nos rodea.
La exposición reúne a Alfredo J. Martiz J. (Panamá), Colective ZOOA (Ecuador/Perú), Cristobal Ascencio (México), Día Muñoz (Ecuador), Enrique Pezo Gómez (Perú), Felipe Lavín (Chile), Fernanda del Barrio (México), Freisy González (Venezuela), Nicolás Bonilla (Colombia), Solange Contreras (Chile).
Esta exposición no busca responder qué es un paisaje hoy. Prefiere dejar abierta la pregunta y acompañarla con otras: ¿quién tiene derecho a representarlo?, ¿qué cuerpos lo habitan y cuáles quedan fuera del marco?, ¿cómo imaginar territorios posibles cuando los existentes se vuelven inhabitables?
Tal vez el paisaje, al fugarse, no desaparece: se transforma en pregunta, en eco, en huella. Y en esa huella se abre la posibilidad de volver a mirar el mundo.