
En esta primera edición preliminar, el festival dedicó un espacio exclusivamente a Brasil, reconociendo su singularidad cultural dentro del mapa latinoamericano. A pesar de la diferencia de idioma, la música se confirmó como lenguaje universal, capaz de unir sensibilidades, territorios y memorias. Aquarela do Brasil inauguró la FASE 0 recordando que el arte brasileño ha sabido transformar su diversidad en un acto de comunión entre lo ancestral y lo contemporáneo.
El evento permitió acercar al público español a la historia y la riqueza del país a través de su música, mostrando cómo cada ritmo y cada melodía son también relatos de un pueblo, de su gente y de su manera de mirar el mundo.
El espectáculo Aquarela do Brasil: Uma Viagem Musical ofreció un recorrido vibrante por la historia sonora de Brasil. Desde los ritmos indígenas del Caboclinho hasta la sensualidad universal de la Bossa Nova, el público fue guiado por un paisaje musical que atravesó el choro, la modinha, el frevo, el baião, el maracatú y el samba carioca, hasta llegar a la modernidad poética de la música popular brasileña.
En escena, los reconocidos artistas
Edimundo Santos, David Tavares y Carlos Mankuzo
brindaron una experiencia donde el virtuosismo se unió a la emoción: voz, guitarra y percusión dialogaron para trazar una cartografía viva de la identidad brasileña.
El concierto incluyó proyecciones audiovisuales y referencias a figuras históricas como
Chiquinha Gonzaga, Villa-Lobos o Carmen Miranda
en un homenaje a la memoria cultural de un país que canta, baila y resiste.